martes, 21 de julio de 2015

Relato: De lanas y agujas

Una semana más participé en el certamen de escritura de Ánima Fábula cuyo tema fue "Laberinto de lana":

Estaba claro que su vida no pasaba por su mejor momento. Su trabajo pendía de un hilo, acababa de romper con su pareja y, debido a la crisis, a sus padres no les había quedado más remedio que poner a la venta la casa del pueblo, aquella casa en la que había sido tan feliz verano tras verano. Para colmo, su madre tenía tal disgusto que no se veía con fuerzas para sacar de la que había sido la vivienda de su infancia y parte de su juventud, los efectos personales que allí pudieran quedar. Así que le había tocado a ella, y en esa tarea se hallaba, vaciando el armario de la habitación de sus abuelos.
Repartía las cosas en varios montones: para guardar, para tirar o para regalar, agradeciendo en el fondo haber encontrado una tarea que la mantuviera distraída y alejara todos los problemas de su pensamiento aunque solo fuera por unas horas, a sabiendas de que cuando regresara no habrían desaparecido.
De repente algo le llamó la atención, algo que conocía perfectamente, algo que su abuela siempre llevaba con ella: la bolsa roja de las lanas. Y es que la señora era una tejedora empedernida, a veces con gran éxito en sus creaciones y otras… en fin, otras no tanto.
Abrió la bolsa expectante y su cara se llenó de alegría cuando descubrió que estaba llena de aquella materia prima que tras pasar por las agujas y las manos habilidosas de la yaya se convertía en prendas invernales para toda la familia.
Metida en aquel laberinto de lana, fue rememorando muchos momentos que habían quedado relegados a un rincón oculto de la memoria y es que cada hebra y cada color estaba unido a un recuerdo muy especial, como el de aquellos guantes que solo se ponía cuando su abuela la visitaba en la ciudad porque picaban que era un primor y le dejaban las manos llenas de granitos; o aquellos calcetines que adoraba poner en las frías noches de invierno, tanto que incluso se metía con ellos bajo las sábanas.
Cuando al fondo del armario vislumbró el estuche de agujas y ganchillos lo tuvo claro o, al menos, tuvo la sensación de que algo importante acababa de suceder aunque aún no hubieran encajado perfectamente todas las piezas. Pero una cosa sí supo, no podía perder tiempo en desempolvar las enseñanzas que sobre punto su abuela le había trasmitido y, sobre todo, en perfeccionarlas. Quién sabe, ahí podía estar su futuro…

Geno Mesa (21/06/2015)

11 gotitas:

Marta Máster dijo...

Hola: me gustó mucho este relato porque pese a ser muy triste porque tienen que desprenderse de la casa familiar en la que tan buenos momentos pasaron descubre las labores de la abuela y con esa bolsa momentos de felicidad del pasado. Ese pasado feliz se une a un futuro gracias a la lana de la abuela. Muy bonito... y con un mensaje de esperanza...

chema dijo...

qué bonito relato! la nieta continuó la labor de su abuela. es bueno tener la mente ocupada en algo para alejar pensamientos negativos, doy fe de ello. te deseo mucha suerte en ese certamen de relatos! participar con un relato tan bueno ya es una recompensa.

Bertha dijo...

OH mea encantado, muy bonito, que tengas mucha suerte.

Geno dijo...

Muchas gracias a tod@s, me alegro que os guste :-D

momentoparapensar dijo...

Muy bonito, Geno. Me quedo con ganas de seguir leyendo, porque seguro que mientras va tejiendo va recordando muchas más cosas entrañables.
Besicos.

Geno dijo...

Seguramente las labores le traerán más recuerdos. Me alegro que te guste. Besos

Zelgadiss dijo...

Bonitos recuerdos que a veces aparecen tirando un poco del hilo... ;-)

martmas dijo...

Que envidia me das cuando veo como sois capaces de escribir relatos como este.
Me ha encantado!!!!

Geno dijo...

Nunca mejor dicho, Zel jajajaj
La verdad, martmas, hace unos años yo tampoco me veía capaz de escribir nada pero lo intenté y alguna cosa decente va saliendo :-D
¡Gracias!

tirsaa dijo...

pues mira eso me paso a mi nos vimos obligados a vender nuestra casita y los terrenos que tienen frutales y todo al sacar las cosas tan nuestras de toda una vida jope como llore lloramos mejor dicho incluso mi hermano mayor que tiene que agacharse para pasar por la puerta de entrada muy trite yo no forme montones nos quedamos todo, mis abuelos mis padres mi cuñada susy estan siempre con nosotros ya lose pero en aquella casita tan querida yo te aseguro que los oia y los veia
besos y gracias por tan bonito relato

Geno dijo...

Me alegro que te haya gustado. Gracias a ti por tu comentario. Besos