martes, 7 de abril de 2015

Había una vez un barquito chiquitito

La Nao Victoria fue un buque de alto bordo que allá por el siglo XVI se convirtió en la primera nave en completar la vuelta al mundo. La pasada semana pudimos disfrutar durante unos días de una réplica todo lo exacta que los estudios históricos sobre la época permiten, amarrada en el Puerto Deportivo de Gijón. Solo mirarla es como viajar al pasado.
Esta reproducción no ha sido menos aventurera que la original. Tras haber estado expuesta en la Exposición Universal de Sevilla en 1982, ya ha dado dos vueltas al mundo, en el 2004 y 2006.
Por un módico precio se podía acceder al interior pero la cola para entrar era larga y no muy rápida así que nos conformamos con el contemplar el exterior y disfrutar una vez más de los alrededores que siempre ofrecen imágenes diferentes.

7 gotitas:

chema dijo...

qué maravilla, te traslada a las historias de marinos ambientadas en esa época. sin la tecnología de ahora, ya sabían hacer barcos que se mantuvieran a flote.

Gen dijo...

Que no podía,que no podía navegaaaar... Ains, lo siento pero no he podido resistirme a tararear el estribillo. Sería curioso poder realizar la vuelta al mundo en nuestros días con esta embarcación.

Zelgadiss dijo...

Huy, que barco tan bonito!! Mola un montón! Me encantan los buques antiguos (ya sabes que fui pirata una vez) :-p

momentoparapensar dijo...

Tienes razón, un placer admirarla. Al natural debe ser impresionante.
Besicos.

Geno dijo...

Me quedé con las ganas de verla por dentro pero no me vi con la paciencia suficiente de aguantar la cola jajjajaja

Merchi dijo...

Qué chulada, niña, me encantan estas cosas. Seguramente me hubiera quedado haciendo cola hasta la noche jajajajaja

Geno dijo...

Santa paciencia la tuya jajajaj Seguro que era muy chulo por dentro pero bueno, que le vamos a hacer...