jueves, 11 de septiembre de 2014

Recuperando relatos: La primera impresión

Acababa de verla entrar en la tienda y ya lo había decidido: sería ELLA, sólo ella podría llevarlo. Si se paraba a calcular el tiempo que había permanecido colgado en aquel maniquí y la de mujeres sosas y sin estilo que habían intentado probarlo se le aflojaban las costuras. Pero por fin había llegado, la mujer que llevaba esperando desde que lo expusieron en aquel escaparate. Tendría que desplegar todos sus encantos, dentro de lo que aquel figurín de plástico le permitiera, y es que no podía olvidar que la primera impresión es la más importante y sabía que si la encandilaba al primer golpe de vista, no le quedaría más remedio que llevárselo.
Si es cierto que un montón de señoras se lo habían querido llevar, no en vano era el vestido más precioso de la tienda exclusiva de moda. Tenía la hechura perfecta, el color perfecto y la caída perfecta pero nunca venía a buscarlo el cuerpo perfecto. La que no era demasiado baja, era demasiado alta, o gorda o delgada.

Y ahora estaba allí, paseando la vista sobre todos los diseños de vestidos de fiesta que estaban expuestos. Se acercaba, se acercaba, ese era el momento había que ajustarse bien, estirar todos los pliegues … sí, se estaba fijando en él ¡Que emoción! Parece que llama a la dependienta … sí, se lo va a probar. Ese era el instante definitivo donde se lo jugaba todo a una carta. Una vez que se lo vistiera tendría ajustarse al talle como si hubiese sido hecho a medida, conseguir que el escote caiga hasta el punto indicado y procurar no quedar corto, ni arrastrarse por el suelo.
Huy, ya sale del probador y se dirige al espejo de cuerpo entero que hay en la columna del centro de la tienda. Ahora es cuando nada puede fallar. En cuanto fije sus ojos en su reflejo el vestido sabría lo que está pensando. Conoce cada brillo en las miradas y lo que significa puesto que siempre estaba muy atento cuando los que desfilaban eran sus compañeros. Se había convertido en un experto y sabía perfectamente, al primer momento, si se lo llevarían o no, si había dudas … todo.
Aquí estamos … mmmm … sí, se le ve en la cara ¡¡le ha encantado!! Se mira de frente … se gira … vuelta completa …
Pues ya está, por fin lo había conseguido. Habían merecido la pena tantos meses de espera, de no lucir todo lo bien que podía, porque ahora se iba con la mujer que lo luciría como ninguna, esperaba que en algún evento importante.
Geno Mesa
Dibujo: de la red

10 gotitas:

chema dijo...

me ha encantado, geno!! es verdad, a veces una prenda por sí sola no significa nada, es la prenda -el vestido en este caso- y quién la lleve. y es verdad, alguien muy experto en comunicación no verbal (o que simplemente tenga experiencia) puede detectar si a alguien le convence del todo lo que se ha probado, si tiene dudas...

Geno dijo...

¡Gracias, Chema! Sí es cierto que la actitud de la persona tiene mucho que ver en lo bien om al que le siente la ropa

martmas dijo...

Jo... que envidia me das, ya me gustaría a mi poder escribir cosas así..

martmas dijo...

Jo... que envidia me das, ya me gustaría a mi poder escribir cosas así..

Geno dijo...

Bueno, Martmas, yo siempre digo que es cuestión de tener una idea y ponerse a ello ¡Gracias! :-D

Marta dijo...

Hola: un gran relato... hay gente que es elegante por naturaleza... tienen estilo y aben lucir como nadie una prenda. Qué bien que al final el vestido es lucido por una de esas chicas.

Geno dijo...

Es algo que se tiene o no se tiene, exactamente. Me alegro que te guste :-D

Zelgadiss dijo...

Vestido-san, ha valido la pena la espera!!! :-)

momentoparapensar dijo...

Bonito relato, Geno. Una sencilla historia con final feliz.
Besicos.

Geno dijo...

Seguro que sí, Zel jejej
Gracias momentoparpensar