Hay programas que me dejan totalmente hipnotizada y enganchada a la televisión y no acierto a saber porqué. Desde luego no será su calidad cultural ni nada por el estilo. Y no estoy hablando de "realities" como Gran hermano o Supervivientes, que también me pasa, aunque me dejo un poquito más, si no a esos que llenan la programación de cadenas como Mtv o Divinity en los que le cambian el estilo a alguien, las novias buscan el vestido para su boda o un millonario, esposa. También los hay de padres que quieren que su hijo/a cambie de novio, de madres adolescentes o de cualquier cosa que se os ocurra. De todos estos procuro huir a golpe de mando a distancia antes de quedar prendida porque considero que puedo estar haciendo cosas más interesantes que perder el tiempo con esas historias pero últimamente hay uno del que no puedo escapar: Love it or list it, conocido aquí como Tu casa a juicio.
Esta es una serie canadiense que dedica cada capítulo a una pareja que quiere reformar su casa o en su defecto, mudarse. Y aquí es donde entran en juego sus protagonistas:


Cada uno tendrá que ceñirse a un presupuesto y a una lista de exigencias que deberán cumplir lo mejor que puedan con el fin de ganar el reto.
Terminada la reforma y visitadas varias casas las parejas tendrán que decidir si se quedan o se mudan ¿El premio para el ganador? El perdedor le invita a un Martini... además del honor y la honra, claro.