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lunes, 22 de marzo de 2010

Atención, pregunta

Estoy segura de que en el mio no es en el único trabajo en el que pasa, pero es normal que cuando estás la mayoría del tiempo atravesada por los pasillos de un centro comercial la gente te pare para hacerte preguntas, unas acertadas y con fundamento y otras sin pies ni cabeza. Por supuesto es a estas a las que me voy a referir.
Empecemos por algo primordial: la gente no lee, es decir, no se molesta en leer. En cada pasillo, a la entrada, hay grandes carteles que te indican los productos que te vas a encontrar en ellos pero es más sencillo y menos trabajoso preguntar y que lean los demás, te indiquen e incluso, te acompañen al lugar en cuestión. Pero esto es lo de menos en este tema que quiero comentar. Pasa a menudo que tienes lo que buscas delante de las narices y no lo ves. La cuestión de la que quiero ocuparme es la manera de hacer las preguntas como aquella señora que, de repente se dirige a mi para preguntarme: "¿Aquí tenéis papel de regalo?", a lo que te apetece contestar: "Pues no, señora, aquí en la charcutería como que no pero si se acerca a la sección de papelería, quizá lo encuentre". Claro que lo que debes hacer es dar por hecho que a lo que la señora se refiere con ese "aquí" es al hipermercado completo, no solo a la sección en la que se encuentra.
Desde que empecé el trabajo allá por el mes de agosto puedo decir, sin temor a equivocarme que la duda que más veces he resuelto es el lugar donde están los huevos, cuestión que tiene su gracia cuando la pregunta me la hacen de la siguiente manera:"¿Dónde tienes los huevos?"... ¡En fin! ¿Cómo le explico? Pues que yo sepa... no tengo...
No hace mucho la pregunta fue sobre mi trabajo:"¿No serás, por casualidad la "reparadora" de yogures?". Deduzco que quería saber si los reponía aunque he de preguntar a mis compañeras si es posible que se averíen. Quizá entre mis funciones también esté "reparar" jamones...
Y cuando unos minutos después alguien se me acercó y me interrogó sobre las "pizzas normales", me dije que mi día no podía estar más completo ¿Puede alguien explicarme, por favor, cuales son normales y cuales no?

martes, 31 de marzo de 2009

Se acabó...

Aquellas tres semanas que el 10 de marzo parecían tan largas han llegado a su fin y con ellas mi último contrato de trabajo. Como siempre, ha habido de todo: mucho cansancio, risas, discusiones y volver a adoptar un dominio de la sonrisa perpetua en la cara aunque realmente te apetezca mandar a quien tienes enfrente a paseo. Es lo que tiene trabajar cara al público con esa premisa de "el cliente siempre tiene la razón", algo absolutamente incierto. El cliente tiene razón cuando la tiene y cuando no, pues no. Y lo digo como persona que se sitúa detrás de un mostrador pero también como aquella que a veces se encuentra al otro lado.
No puedo negar que tengo la suerte de trabajar con unos compañeros estupendos, lo cual hace el tiempo que paso allí más llevadero.
Lo que ya no llevo tan bien es el frío que hace. Pies, manos y nariz amenazaban con salir huyendo cualquier día en busca de una fuente de calor que los reconfortara.
Ahora tengo que volver a centrarme en lo que estaba antes de aquella llamada. Aparte de volver a ser una medio "maruja", tengo un relato en proceso de formación y me apetecería hacer algún cursillo de algo...
No se, quizá sean todo proyectos que rondan la cabeza y al final nunca se llevan a cabo pero ya llevo tiempo pensándolo y puede que haya llegado el momento...