Y direis: "Bah, un día en Barcelona, no te da tiempo a nada" Pues estais equivocados, da tiempo a mucho. Y ¿cómo lo hiciste? os preguntareis a continuación. Pues dos premisas son muuuy importantes: tener ganas de caminar haga el calor que haga (que hacia muuuuchooo) y una buena guía y a mi se me reunieron los dos factores asi que comencemos el recorrido.
Tras utilizar un autobus que nos acercara a nuestro destino, primera visita casi obligada fue la Sagrada Familia, imponente edificio que, aunque se haya visto en fotos o televisión millones de veces, realmente impacta al tenerlo delante a pesar de las gruas que lo rodean o los andamios que tapan algunas de sus paredes.
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| Sagrada Familia |
Después más recorrido por la obra de Gaudí visitando casas como la de Milá, que me encantó, o la Batlló tras las que nos tocó "huir" de la cantidad de palomas que poblaban la Plaza Cataluña, que parecía aquello la de San Marcos en Venecia XDD.
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| Casa Mila |
Siguiendo camino ya en la Carrer de Santa Anna nos metimos por un pequeño callejón que nos llevó a la Iglesia de Santa Anna, rincón que asombra por el contraste entre el ruido de calle que acabas de dejar atras y el silencio y la paz que reinan en sus alrededores.
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| Casa Batlló |
Bajo un sol de justicia llegamos a la Catedral en cuya plaza encontramos un mercadillo del que me traje un Sissi que no pude soltar cuando descubrí la firma de Trini Tinturé en su portada.
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| Catedral de Barcelona |
Tras ello, La Plaza de la Constitución, La Boquería, La Rambla y el Liceo, nos condujeron hasta la hora de comer ¿Y a dónde fuimos a recuperar fuerzas para seguir el "turisteo"? Pues a un pequeño restaurante japonés que fue como introducirse en un dorama: El Machiroku.
Por la tarde una pequeña visita al Palau de la Música y a la Iglesia de Santa María del Pino para, a continuación, tomar otro autobús que nos llevó al Parque Güell. Maravillosas las vistas que se contemplan desde arriba aunque me quedé sin hacer la foto con el dragón pues había mucha cola y a nosotras no nos sobraba el tiempo precisamente si aún queríamos visitar algún rincón más de la Ciudad Condal.
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| Parque Güell |
Y para terminar el recorrido, un corto paseo por la Playa de la Barceloneta y una cañita en una terraza frente al mar, una estupenda y relajada manera de terminar el día y enfrentarse al siguiente que, con el madrugón que nos esperaba, iba a ser muy largo...
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| Playa de la Barceloneta |