He dado algunas vueltas para plantearme como contaros mi semana por tierras gaditanas: por días, por lugares, por ciudades... y he llegado a la conclusión de que este último puede ser el mejor método. Así que empezamos por la que fue nuestro lugar de residencia y en la que, por ello, pasamos más tiempo: Conil de la Frontera.
Conil es un pueblo de la Costa de la Luz situado a unos 43 kilometros de Cádiz capital. Con calles estrechas, casas blancas, una gran playa, muchos bares y tiendecillas, es un lugar que, con cada paseo descubres algo nuevo.
Aquí llegamos el primer día dispuestas a recuperarnos del viaje tiradas en la playa pero tuvimos que conformarnos con un largo paseo por la orilla puesto que el viento de Levante hacía dificultoso extender la toalla.
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| Conil de la Frontera |
Sus calles semipeatonales y de estrechas aceras están plagadas de terracitas donde tomarse una cervecita a la sombra o comerte unas tapitas de pescaíto frito, tiendas de souvenirs algunas bastante exóticas y de gente, sobre todo de gente caminando arriba y abajo.
Pero Conil también tiene historia. En la plaza de Santa Catalina encontramos la Torre de Guzmán, de finales del siglo XIII y que durante un tiempo dió nombre a la villa.
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| Torre de Guzmán |
Muy cerquita en esa misma plaza está la Iglesia de Santa Catalina del siglo XV, siendo en sus origenes un templo mudejar del que apenas quedan elementos pues ha sido sometida a muchas reformas a lo largo de los siglos.
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| Iglesia de Santa Catalina |
Ambas edificaciones están catalogadas como Bienes de Interés Cultural.
Antiguamente conocida como la Puerta de Vejer encontramos la Puerta de la Villa, lugar de entrada y salida de la población. Creada en 1502 por Don Juan de Guzmán formaba parte de una muralla construida para defender a los vecinos de ataques piratas.
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| La Puerta de la Villa |
Una vez que hemos atravesado la Puerta nos encontramos en la Plaza de España, con la estatua en homenaje a Jose de Saramago
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| Plaza España |
Son muchos más los sitios de interés que tiene Conil para visitar pero no ha habido tiempo para todo y quedarán para otra ocasión.
Lo que no podeis dejar pasar si visitais esta población es ir a tomar algo al bar Los Dos Hermanos donde se jactan de poner la caña perfecta y que podeis acompañar con unas tapas exquisitas y a muy buen precio.