miércoles, 14 de septiembre de 2011

Rescatando relatos: "La marioneta"

Erase una vez una marioneta llamada Lita. Lita vivía en el escaparate de la Juguetería de Manolo. Era una tiendecita pequeña en el centro del barrio antiguo de una gran ciudad. Lita estaba fabricada totalmente de madera con su pelo pintado de negro y sus grandes ojos azules, un par de rojos coloretes que le daban alegría así como sus rojos labios. Llevaba un vestido con puntillas del color azul de sus ojos y unos pequeños zapatitos negros con una hebilla reluciente. De sus piernas y brazos salían unos finos hilos blancos que terminaban en unas piezas de madera pirograbadas. No se podía negar que era toda una obra de arte hecha a mano en su totalidad.
Lita era feliz en el escaparate de Manolo, viendo a la gente que paseaba por la calle. Normalmente estaba sentada junto al payaso Esteban y al soldadito de plomo Arturo. También había alguna que otra muñeca por allí: una bailarina, una princesa… pero esas solían estar poco tiempo. Enseguida alguna niña pegaba su nariz al cristal mirándolas fijamente, se giraban hacia la persona que las acompañaba, bien fuera mamá, papá o cualquiera de los abuelitos y con la mejor de sus sonrisas preguntaba si se la podían llevar a casa. Raramente se negaban. A Lita nunca le había pasado algo así. Ningún niño se fijaba en ella. Pero no le importaba.
Hace unos años Lita formaba parte de un pequeño teatro de marionetas ambulante propiedad de Don Justo y Doña Toña. Recorrían el país de pueblo en pueblo y daban actuaciones. Junto a ella viajaban la Bruja Piruja, el Lobo Romualdo y el joven Valiente. Con diferentes caracterizaciones y voces eran capaces de representar varios cuentos que hacían las delicias de los niños y mayores que se acercaban hasta la plaza del pueblo al que llegaran. El cuento preferido de Lita era el de “Pinocho”. No podía imaginar como sería convertirse en una niña de verdad. Pero también disfrutaba mucho convirtiéndose en Caperucita Roja o la Bella Durmiente. No recordaba qué había sido de sus compañeros, quizá se habían roto o quizá alguien los había comprado. De lo que estaba segura era de que habían llegado todos juntos a las manos de Manolo, el juguetero, y que durante un tiempo ellos habían sido la decoración de aquel pequeño escaparate. Tampoco recordaba exactamente si se habían ido todos a la vez o habían desaparecido de su lado de uno en uno. Solo que un día aparecieron el soldado y el payaso y, desde ese momento, ellos se habían convertido en su familia.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Solidaridad

Si llegados a la Madre del Emigrante aún nos quedan fuerzas, todavía hay mucho camino por recorrer. Y unos metros más allá, áun en la zona de El Rinconín, nos encontramos con otra escultura: Solidaridad.
Creada por el artista andaluz Pepe Noja, fue donada por él e instalada en su ubicación en el año 1999.
Realizada en acero inoxidable, pesa alrededor de tres toneladas y media. Esta formada por cuatro cilindros anudados con forma de eslabones de cadena aunque no están cerrados por completo, para representar la unión y, a la vez, la libertad.
Cuadro de R. Mesa

lunes, 5 de septiembre de 2011

La caida de los gigantes

No se cuanto tiempo llevaría en mi torre de libros pero puede que meses y tampoco se exactamente porqué razón no me ponía a leerlo, quizá sus mil y pocas páginas y su grosor me daban para atrás. Pero entonces fue cuando a traves de Cloti, me enteré de que era el primero de un trilogía y decidí que no podía dejar pasar más tiempo sin empezarlo o me vería con los tres ejemplares amontonados.
No mentiré diciendo que me lo leí de un tirón porque no fue así. Otros libros y otras historias se metieron por el medio pero no me hicieron perder el hilo de lo que aquí se trataba.
Con La caida de los gigantes de Ken Follet pasa algo así como con su otro gran éxito Los pilares de la tierra, la historia te atrapa suavemente y los personajes pasan a ser como, si no miembros de tu familia, sí amigos bastante queridos.
Dentro del ámbito de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa conoceremos las aventuras y desenventuras de varias familias de diferentes nacionalidades y cuyos destinos se entrecuzarán a lo largo de toda la historia: los Fitzherbert y los Williams que son galeses, el norteamericano Gus Dewar, los hermanos Grigori y Lev nacidos en Rusia y los Von Ulrich, alemanes.
No os dejeis amedrentar por su grosor. Al final os parecerán pocas páginas. Además, se hace una cantidad de ejercicio de brazos...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Nieve de verano

A Natsuo (Tsuyoshi Domoto) le encanta bucear y uno de sus sueños es ver la nieve del fondo del océano (algún efecto extraño provocado por el placton y cosas así). Eso sí, quiere verla en verano porque ¿qué tiene de excepcional ver la nieve en invierno?
Natsuo tiene una tienda de venta y reparación de bicicletas y vive cuidando de sus hermanos pequeños Jun (Oguri Shun) y Chika (Ikewaki Shizuru) ya que perdieron hace años a sus padres. Bueno y también de Hiroto (Imai Tsubasa), amigo de Jun y novio de Chika al que llama "el gorrón".
Un buen día conoce a Yuki (Hirosue Ryoko), una chica que trabaja en el banco y por la que se sentirá atraido desde el primer momento.
A lo largo de 11 capítulos veremos como la relación entre los dos chicos va prosperando aunque no todo es un camino de rosas: Yuki tiene un problema de corazón que requiere un trasplante, Jun es sordo lo que le acarreará algún que otro problema rodeado de injusticias y, para colmo, Hiroto y Chika van a ser padres.
He dado en resumir este dorama bajo la frase: "No lloraba tanto desde "1 litro de lágrimas"" y es que Summer Snow es una historia de amor muy tierna y emocionante. Aunque no todo ha sido llorar de tristeza, pena o emoción, también salen lágrimas de risa y es que el protagonista se revela como un tremendo cómico.
En la banda sonora los Kinki Kids con "Natsu no Ousama", un tema muy alegre, demasiado según en qué momentos... Os dejo con un anuncio de la serie (lo que tú digas, Tsuyoshi...)

martes, 30 de agosto de 2011

Rescatando relatos: "Los malditos"

Los malditos. Así los llamaban, a ellos y al lugar donde vivían en las afueras del pueblo. Cuatro casuchas que apenas se mantenían en pie pero que eran sus hogares, rodeados de basura y en condiciones infrahumanas. Allí habían pasado gran parte de su vida y no olvidaban que esos eran sus orígenes.

Pero hoy todo era diferente. Hoy ese nombre “Los Malditos” resonaría por todo el estadio cuando sus miles de fans empezasen a corearlo para que salieran a tocar de una vez.

Todo había empezado unos años atrás cuando rescataron a aquel pijo de las aguas de río. Tanto dinero y tanto lujo para luego ahogarse casi, casi en un vaso de agua. Aquel riachuelo apenas si cubría por la cintura pero el señorito perdió pie y se asustó. Cuando se dio cuenta de que aquellos harapientos le habían salvado la vida se sintió cual genio de la lámpara de Aladino y les dijo:

—En agradecimiento al gesto que habéis tenido, os concedo un deseo

Ambos se miraron fijamente y no necesitaron hablar. Desde siempre, lo que más les había gustado en el mundo era la música hasta el punto que creían que sería el camino para salir de “Los Malditos”, salvo que no tenían medios.

—Lo que más ilusión nos haría, señor, sería una guitarra.

Sí, esa sería una buena manera de empezar. Contando con ella ya se las ingeniarían para despuntar. La cabeza les bullía de ideas, letras y melodías.

—Dicho y hecho. Venid conmigo a la ciudad y podréis escoger vosotros mismos el modelo que queráis.

A partir de aquí todo fue trabajo para aprender a tocar el instrumento, desarrollar las melodías y memorizarlas a la par que huían de los habitantes del otro lado del pueblo, los más pudientes, digamos, que se divertían persiguiendo y lanzando piedras contra los apestados de ese poblado.

No fue fácil. Empezaron tocando en la calle, lejos de la gente que podía conocerlos. Tuvieron que luchar contra sus vecinos que se reían de ellos.

—Pero ¿qué esperáis? ¿Salir de aquí a golpe de cuerda de guitarra? ¡Infelices! ¡Estáis más que locos! Malditos nacisteis y malditos moriréis. Nadie criado aquí ha llegado nunca a nada.

—¡Será porque nadie lo intentó!— replicaban ellos.

Y ahora lo habían conseguido. Después de mucho caminar y visitar emisoras de radio, cadenas de televisión y discográficas la suerte les vino por donde menos lo esperaban. Una tarde de lluvia, cuando ya estaban a punto de retirarse pues apenas había gente por la calle apareció aquel personaje al que un día habían pescado en el río, aquel que les había proporcionado la guitarra. Al momento los reconoció y recogió en su gran limusina. Tras escuchar sus intentos por ser oídos y sus temas les dio el espaldarazo que necesitaban. Sus contactos hicieron el resto.

Y hoy, tras miles de copias vendidas, daban su primer concierto. Los nervios recorrían sus cuerpos y la emoción embargaba sus gargantas ¿serian capaces de cantar?

Un montón de veces habían querido cambiarles el nombre pero nadie lo lograría nunca. Siempre recordaban las palabras de aquellos vecinos:

—Malditos nacisteis y malditos moriréis.
Geno Mesa

sábado, 27 de agosto de 2011

Y con este van 13


13 records de escanciado simultáneo en Gijón. Sí, el Festival va por la edición veinte pero el record se celebra desde 1999.
Y ayer, por suerte, no llovió como venía siendo costumbre los años anteriores. Eso sí, el viento que hacia era frío de narices. Pero como buen@s chicarrones del norte, no nos dejamos amedrentar por unos graditos menos y allí nos reunimos 7.576 personas botella y vaso en mano para batir de nuevo nuestro propio record.
No me digáis que no es emocionante:

jueves, 25 de agosto de 2011

El tiempo entre costuras

Desde que salió publicado me llamó la atención su portada: una bella ilustración del pintor escocés Jack Vetriano. También su título, no se porqué extraña razón, me dejó encandilada: El tiempo entre costuras. Incluso el nombre de la autora me transmitía buen rollo: María Dueñas.
Sí, ya se que no se debe juzgar un libro solo por la portada pero en mi caso si esta me atrae desde el principio, el libro ya tiene bastante ganado y este con todo esto tenía mucho.
Así que allí estaba, apuntado en mi inmensa lista mientras yo leía reseñas bastante positivas sobre el ejemplar, como las que hicieron en su día InmaCloti, lo que aún me daba más ganas de leerlo.
Y por fin, hace unos días llegó a mis manos. Inmediatamente dejé el que estaba terminando y me puse con él. Y he de decir, que no me defraudó en absoluto. Me ha encantado.
La vida de la modista Sira Quiroga en los años de la Guerra Civil española que ella vive desde Tetuán engancha desde las primeras páginas. Por ellas se deslizan personajes de lo más variopinto desde pobres que se buscan la vida como pueden, hasta grandes nombres de la política de entonces pasando por nuevos ricos, ricos antiguos o ricos aparentes, británicos, españoles, alemanes, marroquís... un sinfin de personajes, adorables algunos y odiosos otros cuantos.
Historias de amor y de amistad, de espias y de intriga se entremezclan en las cuatro partes en las que está dividido el libro desde el momento en el que nuestra protagonista abandona su vida en Madrid para seguir al que ella cree es el hombre de su vida hasta Tánger. Las cosas no salen como esperaba y es ella misma, en primera persona la que nos cuenta sus andanzas desde ese momento.

domingo, 21 de agosto de 2011

¿Una copita?

Y es que mientras ves este dorama apetece abrir una botellita de vino, verterlo en una copa, observarlo a la luz mientras se le da vueltas... Sí, los protagonistas son grandes entendidos en esta bebida. Claro que después también te das cuenta que nunca podrías permitirte una botella de las que salen ahí y que el efecto entonces sería bien distinto.
"Kami no shizuku" (La gota de Dios) arranca con la muerte de Kanzaki Yutaka (Furuya Ikko), un famoso critico de vinos que es el padre de Shizuku (Kamenashi Kazuya) con el que no se lleva muy bien. Yutaka deja en su testamento una gran colección vinícola valorada en muchisimo dinero. Pero Shizuku no la conseguirá tan fácilmente. Para hacerse con ella deberá competir con Tomine Issei (Tanabe Seiichi), otro afamado crítico, que hará lo que sea por hacerse con dicha colección.
En un principio a Shizuku no le interesa lo más mínimo hacerse con la herencia, de hecho ni siquiera bebe vino (promesas del pasado)
La competición consiste en que Yutaka ha dejado por escrito la descripción de ciertos vinos que ambos contrincantes deberán adivinar, tanto la marca como el año de cosecha, a traves de sus palabras.
Poco a poco Shizuku irá involucrándose más en el enfrentamiento a la par que descubre muchas cosas sobre su padre que desconocía, siempre con el respaldo y apoyo de Shinohara Miyabi (Naka Riisa) una sumiller a la que apasiona el mundo del vino.
Y para terminar cada capítulo una canción de los Kat-tun: "One drop".

jueves, 18 de agosto de 2011

Marcapáginas

Esta vez con tela. Los hice para la III Quedada estheriana astur-madrileña con las distintas telas comiqueras que han llegado a mis manos (casi todas desde las de Tamara)

Son muy fáciles de hacer: un poco de cartulina al tamaño que se quiera el marcapáginas, se le pega la tela, se hace un agujerito y se pone un poco de lazo. Casi que lo más complicado, al menos en este caso, es encontrar un trozo de la tela en el que el dibujo quede curioso.

lunes, 15 de agosto de 2011

¿Cuatro? ¡¡Cuatro!!

Pues sí ¡¡cuatro años a bordo de esta nube!! Y cuantas palabras y frases aquí depositadas. A veces se pasa por la mente el dejarlo quizá por falta de ideas, por no repetir siempre lo mismo... pero en otras son tantos los posts que se ocurren que faltan días para publicarlos.
Pero dejémonos de palabrería no sea que acabemos poniéndonos ñoños y sensibleros. Pasemos directamente a la ¡¡fiestaaaaaaa!!.
Como siempre, algo de picar:
Mucho de beber:

La tarta:
Y ¡¡¡a bailar!!! Con uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos y que siguen sacando discos sin descanso (ejem, creo que me pondré a la creación de un superpost sobre ellos... XDD). Esto es "All you need is now" de su último disco:


Y por supuesto daros de nuevo las gracias a tod@s l@s que habitualmente o no tan habitualmente os pasais por aqui porque haceis esto mucho más divertido