Con un oído p
uesto en la radio para escuchar la nueva victoria del Sporting, esta vez en Riazor contra el Deportivo de la Coruña, esta tarde me he pasado un par de horas frente al televisor viendo una película de la que casi, casi podría recitar los diálogos de memoria, de tantas y tantas veces que la he visto. Este clásico de los 80 es de esas emisiones que no puedes dejar pasar aunque ya la hayas visto miles de veces. Me gusta todo: la historia, como está contada, las canciones... y sí Patrick también, por supuesto, jejejeje. Aunque el realidad, quizá sea Johnny el que me gusta, el encanto de ese personaje.
uesto en la radio para escuchar la nueva victoria del Sporting, esta vez en Riazor contra el Deportivo de la Coruña, esta tarde me he pasado un par de horas frente al televisor viendo una película de la que casi, casi podría recitar los diálogos de memoria, de tantas y tantas veces que la he visto. Este clásico de los 80 es de esas emisiones que no puedes dejar pasar aunque ya la hayas visto miles de veces. Me gusta todo: la historia, como está contada, las canciones... y sí Patrick también, por supuesto, jejejeje. Aunque el realidad, quizá sea Johnny el que me gusta, el encanto de ese personaje.Al igual que todas las veces anteriores que la he visto he disfrutado con los bailes, cantado las canciones, me he enfadado con las injusticias y sí, he de confesar que me ha caído alguna lagrimilla también, sobre todo con el baile final. No importa el número de veces que vea esas escenas. En el momento en que el protagonista entra en el salón y dice aquello de que "no dejará que nadie la arrincone" ya me empieza a brillar el ojo hasta que ¡claro! la lágrima acaba cayendo. Pero con gusto.
Aún así, mi canción favorita de la estupenda banda sonora de esta película es otra. La que canta el propio Patrick Swayze.
Y cambiando de tema, parece que ¡por fin! el Sporting ha salido de su mala racha y empieza a remontar. Hasta el puesto trece ha subido hoy con estos tres nuevos puntos. Un ¡ole! por nuestros goleadores, por los que no marcaron, hasta por los que no jugaron y por ese pedazo de portero que se han traído.









